Proyecto Educativo Institucional

El Proyecto Educativo Institucional

 

Nuestro PEI / Currículo, deviene de la concepción del ser humano como entidad de conciencia espiritual. Flexible en su ejecución, inflexible en su ideal de Libertad, Fraternidad y Justicia. Científicamente sostenido, con fundamentos filosóficos universales, enfocado en las facultades pre cognitivas y en la individualidad exquisita de facultades, fuerzas y talentos, siendo su objetivo el desenvolvimiento de individuos responsables, generosos, autónomos de pensamiento, juiciosos y éticamente sólidos, ciudadanos conscientes de sus fuerzas y debilidades,  de una nueva Cultura de Dar y abiertos a caminar en un mundo complejo, de múltiples perspectivas, donde la felicidad y el éxito son resultado y efectos del trabajo, del esfuerzo y de hacer/ejecutar bien cada tarea y cada paso.

Currículo no es lo mismo que plan de estudios, siendo éste uno de los elementos del primero. Es el currículo un conjunto de intenciones, principios, acciones, planes y experiencias que empiezan por contextualizar al estudiante, al maestro y a la escuela en un espacio y en un tiempo determinado, dándole de ese modo sentido a las relaciones que entre ellos se producen.

Es en el currículo donde convergen las principales preguntas, necesidades, problemas y propósitos de una determinada institución educativa, y es una misión, privilegio, derecho y deber de los ciudadanos. Lamentablemente, a pesar de que en muchos países se reconoce en su Constitución política y leyes la libertad de enseñanza o de educación y de conciencia, como ocurre, por ejemplo, en Chile, la falta de conciencia ciudadana de esta libertad, ha permitido que el currículo termine siendo una elaboración gubernamental de aplicación obligatoria, que desconoce el principio de autonomía ciudadana e institucional.

Nuestro Colegio y comunidad son firmes defensores de la libertad, vinculada esencialmente a la responsabilidad.

Nuestro Proyecto Educativo Institucional es en definitiva lo que significa para nosotros Currículo. En el PEI., se definen énfasis, prioridades, objetivos, en la formación y desarrollo de los niños, se determinan cómo pretende la institución servir a esos fines, sus estrategias pedagógicas, y lo más importante a nuestro juicio, una concepción epistemológica que sustenta el objetivo general del educar.

De esa concepción devienen múltiples consecuencias, desde las prácticas aceptables, los criterios de evaluación consecuentes con todo lo anterior, y por último, un plan de estudios determinado.

Para la eficacia de nuestro PEI, y, creemos que para cualquier PEI bien intencionado, es fundamental el principio de la autonomía responsable de la libertad ciudadana. La dificultad de asegurar quién tiene una verdad, y observando que aun en las ciencias sus sucesivas revoluciones cambian y completan aproximaciones, hace aconsejable y fundamental este principio. Diferenciamos, en consecuencia, la educación pública de la estatal. Como educación pública debemos cumplir con las exigencias legales, y nos comprometemos con la formación de ciudadanos responsablemente libres, mientras que rechazamos la injerencia estatal en los aspectos de valores y visiones del mundo, así como la injerencia de grupos y partidos con doctrinas unilaterales e incompletas.

Entendemos que deba existir un lineamiento general coherente nacional, para que pueda realizarse el paso desde los niveles inferiores a los superiores de formación académica. Sin embargo, cuando los estudiantes se ven conminados a seguir y estudiar unos contenidos que son en realidad imposible de “pasar” seriamente, optamos por la libertad responsable de cátedra, organizando los contenidos de acuerdo a la realidad de nuestros estudiantes, sin perder de vista el propósito educativo de lograr el pleno desenvolvimiento de sus capacidades y fuerzas individuales.

Procuramos que la docencia sea responsable de investigar y ejecutar metodologías bien escogidas, que impliquen facilitar la autonomía de pensamiento y el despertar y desarrollo de las fuerzas y capacidades individuales de comprensión del mundo, comprometiéndose los docentes a no instruir a los estudiantes en una sola manera de interpretar las cosas de la vida y del Universo.

Los seres humanos somos individuos con conciencia de sí mismos con capacidad de responsabilizarse de los propios actos, a medida de su madurez. Existen actualmente dos grandes concepciones y paradigmas, ninguna confirmada de manera universal y definitiva: una de tipo materialista y animalista que sostiene que el ser humano es apenas un animal (de costumbres, político o descendiente de los monos) y otra, que sostiene que el ser humano es una especie distinta, como lo son la mineral, vegetal y animal, y que su naturaleza es de índole espiritual. Nuestro PEI supone y escoge esta segunda concepción.

Hasta hoy ninguna tiene el trono de la verdad, por lo que es legítimo y necesario que ambas sean admitidas y objeto de exploración. Tracy en 1989, decía que esto de hacer que el currículo fuera un modo de homogenización de las conciencias y voluntades, venía de algún tiempo medio en el que se hizo lo siguiente: “Poned veinte o más niños de más o menos la misma edad en una pequeña aula, confinadles en pupitres, hacedles formar en filas, haced que se comporten. Es como si un comité secreto, ahora perdido para la historia, hubiera realizado un estudio de los niños y, habiendo descifrado qué era lo que el mayor número estaba menos dispuesto a hacer, declarara que todos deberían hacerlo (Tracy, 1989).

De la concepción y objetivos propuestos en el PEI., devienen las prácticas educativas, las prácticas pedagógicamente concebidas para llevar adelante la tarea y objetivos educativos. Y eso incluye desde la definición de las materias en que se dividirá y cómo, un plan de estudios, los horarios, y hasta los criterios interpretativos de las materias y temas. No es sólo psicológico, puesto que la psicología ofrece una descripción de cómo se produce el desarrollo pero no de cómo debemos actuar para facilitarlo, mejorarlo o impulsarlo. Es pedagógico, en tanto la esencia de la pedagogía -y su origen etimológico- es acompañar a los niños en el despertar de su conciencia, fuerzas y visiones del mundo.

Es propio del currículo, finalmente, la proyección de los estudiantes en el futuro, según la cual pueda desarrollarse en función de las necesidades específicas de cada estudiante y de la época en que van a vivir y a expresarse como ciudadanos, con la presencia de sus padres y maestros, o sin ellos. Esto es, establecer un vínculo comprensivo entre el pasado, el presente y el futuro, pero a manera de un diálogo más entre el niño, su presente y su futuro, y menos entre el niño y el pasado de un adulto. Y, las necesidades de la época son complejas, difícilmente las mismas para todos.

Y no podemos dejar de señalar la importancia trascendente de la educación o mejor dicho lo que sería el currículo informal, la experiencia que hace a los estudiantes aprender aquello que no está en los planes de estudio. Esta cualidad de la educación informal, del aprendizaje informal, hace que reclame incluso mayor responsabilidad o más amplia responsabilidad de los docentes, los padres, los amigos y adultos en general en presencia de los menores: el ejemplo, la conciencia de que lo que se está haciendo o diciendo o transmitiendo informalmente, está calando y haciendo vida en el menor de edad.

El currículo -en palabras de César Coll, uno de los más destacados especialistas en el asunto- debe tener en cuenta las condiciones reales en las que va a tener que llevarse a cabo el proyecto, situándose justamente entre, por una parte, las intenciones, los principios y las orientaciones generales y, por otra, la práctica pedagógica (…) sin llegar al extremo de suplantar la iniciativa y la responsabilidad de los profesores, convirtiéndolos en unos instrumentos de ejecución de un plan previamente establecido hasta sus mínimos detalles. (Coll, 1991).

La psicología es una disciplina que pretende ser científica y que por tanto se ocupa del ser mientras que la educación es un arte y una técnica que trata del deber ser”. (Delval, 1983).

 

 

Normas de Convivencia

 

Nuestra visión acerca de las normas en general, por ende, también acerca de las de convivencia, se resume en las siguientes ideas:

  1. La convivencia es una obligación. La Tierra es una sola. El respeto a la libertad de conciencia y la existencia de individuos, obliga a considerar el acuerdo como la vía de la paz. Y el acuerdo requiere de responsabilidad y generosidad.
  2. La convivencia debe darse desde la responsabilidad, y la primera responsabilidad es respetar la convivencia en el medio en que se elige vivir. Cuando una familia decide optar por incorporarse a una comunidad cualquiera, debe respetar la cultura, valores, perspectivas y normas de esa comunidad. Ejerciendo su libertad, elige, ejerciendo su responsabilidad, la respeta.
  3. Las leyes, normas y reglamentos, jamás reemplazarán, ni pueden hacerlo, a los sentimientos, la voluntad y la conciencia humana.
  4. Los seres humanos están dotados singularmente de conciencia individual, una energía, fenómeno o característica intangible e inteligible que es común a todos, en mayor o menor medida. Al mismo tiempo, entre los individuos hay ritmos, madurez, percepciones, perspectivas, condiciones de carácter y personalidad, influencias del ambiente, características pre – natales, y otras circunstancias que los diferencian entre sí. De este modo, la conciencia individual relaciona actitudes internas y efectos externos muy diferentes entre sí.
  5. Esas condiciones mencionadas, producen efectos en la convivencia. Cuando predomina la virtud, las leyes y normas se hacen innecesarias, porque de manera espontánea no se necesitan; por el contrario, cuando no predomina la virtud, se hacen necesarias leyes y normas. De esto se deduce que mientras más y mejor educados los seres humanos, su conciencia generará naturalmente auto disciplina, auto control y discernimiento.
  6. Sin embargo, de lo anterior, también se desprenden problemas complejos. De nada sirven las leyes y las normas cuando no hay conciencia clara ni buena educación; y cuando hay conciencia y buena educación, poco sirven las leyes y normas.
  7. Nuestro establecimiento se propone el Recto Educar, educar en la Rectitud, y es esencial para ello, practicar la libertad responsable, aquella consistente en asumir las propias responsabilidades y consecuencias de nuestros actos y decisiones.

 

Entonces, ¿por qué deben existir normas y reglamentos en un Colegio? Y ¿por qué existen en nuestro Colegio?

Las normas y reglamentos presentes en nuestro Colegio tienen propósitos obligados y necesarios:

 

  1. Cumplir las disposiciones de la legislación, que exigen contar con normas de convivencia expresamente informadas a los padres y apoderados.

 

  1. Asegurar que los padres y apoderados, así como sus estudiantes, que quieran incorporarse a esta comunidad educativa, conozcan cuáles son las conductas que el establecimiento aprueba y cuáles conductas el establecimiento no aprueba.

 

  1. Expresar los compromisos que asumen los padres y apoderados, los estudiantes, los docentes y trabajadores, al convivir en esta comunidad, desde que se incorporan voluntariamente.

 

El cumplimiento del Proyecto Educativo Institucional requiere de ciertas condiciones, de las cuales son co – responsables los propios estudiantes, sus padres y apoderados, docentes y directivos.

Por ello, es imprescindible que los padres y apoderados lean, compartan con sus pupilos, reflexionen y comprendan el sentido y el contenido de estas normas.

 

No pueden ni deben incorporarse ni permanecer en nuestra comunidad quienes no estén de acuerdo, no valoren, no apoyen, no acepten y aprueben las Normas de Convivencia.

 

Sobre las normas de convivencia

 

El Colegio mantiene una política estricta, severa y consciente, respecto de las conductas deseadas, esperadas y aceptadas; también respecto de las no deseadas ni aceptadas.

El Colegio sostiene la moral, la ética, la virtud, como fundamento del derecho y del deber individual y social. En consecuencia, no se otorga valor a los derechos, sino en la medida que sean imposiciones de la autoridad, y resultado del ejercicio del deber primario que da soporte a cualquier derecho. Una sociedad de derechos es una sociedad de egoístas, irresponsables y siempre conflictiva; una sociedad de deberes, es una sociedad en la que cada uno, en la medida de su madurez, es responsable de sus actos ante sí y ante los demás, y es una sociedad en la que prima la colaboración, por el ejercicio de los deberes sociales respecto del otro.

De forma detallada para su lectura reflexiva, se le invita a descargar y a leer nuestro Manual de Convivencia Escolar, así como el resto de los instrumentos y reglamentos que constituyen nuestro Proyecto Educativo de manera íntegra.